Los errores más comunes al contratar una página web son elegir solo por precio, no aclarar qué incluye el presupuesto, olvidarse del SEO y el mantenimiento, y no quedarse con los accesos. Evitarlos te ahorra plata, tiempo y dolores de cabeza. Acá van los siete que más veo.
Si querés llevar estas preguntas por escrito a cada propuesta que compares, armamos un checklist gratis para descargar, sin formulario ni email.
1. Elegir solo por el precio más bajo
Un precio muy por debajo del mercado casi siempre significa que algo importante quedó afuera: SEO, revisiones, responsive real o soporte. Compará qué incluye cada propuesta, no solo el número final.
2. No definir el alcance por escrito
¿Cuántas páginas? ¿Cuántas rondas de cambios? ¿Entra la carga de contenido? Si no está claro desde el arranque, aparecen los "eso no estaba incluido" a mitad del proyecto.
3. Olvidarse del SEO desde el inicio
Una web linda que no está pensada para Google es una vidriera en un callejón sin salida. La base deSEO (estructura, velocidad, títulos) tiene que venir desde el diseño, no parcharse después.
4. Ignorar la velocidad y el mobile
El 80% de las visitas entran desde el celular y cada segundo de demora hace caer las conversiones. Si tu web tarda en cargar o se ve mal en el teléfono, perdés clientes antes de que lean nada.
5. No preguntar por dominio, hosting y accesos
El dominio y el hosting deben quedar a tu nombre. Si el proveedor los pone a su nombre, quedás atado: no podés moverte sin depender de él.
6. Dejar el mantenimiento para después
Una web necesita actualizaciones, backups y un dominio que se renueva cada año. Preguntá de entrada qué pasa después de la entrega: qué es tu responsabilidad y qué se puede contratar aparte.
7. Contratar a quien no puede mostrar trabajos reales
Pedí ver 2 o 3 sitios publicados y funcionando hoy, no solo capturas o mockups. Un trabajo real que podés visitar dice más que cualquier promesa.
¿Y si ya cometiste alguno de estos errores?
Si tu web actual ya está vieja, lenta o mal armada, no hace falta arrancar de cero explicando todo otra vez: podés pedir directamente un rediseño de página web y partir de lo que ya tenés, corrigiendo lo que no funciona.